jueves, 20 de diciembre de 2012

MI CONGRESO


El pasado fin de semana se celebró en Sevilla el primer Congreso de EQUO Andalucía. Después de varios intentos, frustrados por cuestiones laborales, de acudir a diferentes eventos tanto a nivel de EQUO federal como a nivel de Andalucía a este congreso sí que he podido ir.
Que nadie espere de este texto un concienzudo análisis de ideología o estrategia política porque seguro que hay otros textos más indicados y otras voces más autorizadas para hacerlo.
Cuando se va a este tipo de actos, en los que todo el tiempo se habla de lo mismo, se reciben múltiples sensaciones. Se conoce gente, a la que muchas veces ya conocías de oídas, se debate en profundidad analizando todas las ideas desde todos los puntos de vista, hablas con personas a las que por trayectoria colocas en un plano político superior y que te demuestran que lo que importan son las ideas y no las personas, percibes y respiras política por todos los poros del cuerpo.
En mi caso tengo que decir, que para eso escribo estas líneas, que ha sido una experiencia extraordinaria. Ver a una gran cantidad de gente debatiendo, enfrentando ideas, destacando aspectos con una capacidad de análisis que envidiaría cualquier seminario de lógica, proponiendo valores como volver a hacer de la política un servicio público, algo que nunca debió dejar de ser, y, en fin, viendo la cantidad de gente que está dispuesta de una manera totalmente altruista a quemar todas sus energías en proponer medidas que sirvan para mejorar el mundo en el que vivimos.
A cada enunciado de un problema se proponían varias soluciones. O alguien propone una solución y entre varios más se afina para tener en cuenta las particularidades de todos y todas. Porque esa es otra, hasta hace poco yo creía innecesario hablar usando el masculino y el femenino en cada frase, pero poco a poco me doy cuenta de que no es así, de que la política, como espejo de la vida, lleva muchos años dejando fuera a las mujeres y es necesario que nos acostumbremos a que las mujeres no solo forman parte de la vida sino que son sin duda la parte más importante de la misma.
La regeneración democrática, los derechos humanos, la sostenibilidad, el medio ambiente, el desarrollo basado en los límites del planeta…son conceptos que pasan de ser meras palabras a tener un sentido propio y completo abarcando todos los aspectos del ser humano.
A medida que la capacidad de análisis y discusión de los compañeros se empeñaba en demostrar que podía no tener límite mi capacidad para aprender, para “empaparme” de todo lo que allí se decía, adquiría el don de la elasticidad dilatándose para asimilar todo lo que a mi alrededor se proponía.
Para mí ha sido un fin de semana de emoción. Conocer personalmente a Dani, a Abraham, a Jaime, a Itziar, a Pepe, a Miguel, a Carlos, a Juan, a Alberto, a Mar, a Mamen, a Reyes, a Alejandro, y a tantos y tantos más que no recuerdo el nombre y que aunque lo recordara me seguiría dejando a mucha gente en el tintero, ha sido sin duda uno de los mejores momentos del fin de semana. Poder tener una imagen “tridimensional” de gente con la que llevo colaborando mucho tiempo a través de las redes sociales o el e-mail me ha permitido poder conocer cómo son más allá de las frases que se cuelan por el monitor de mi ordenador.
Resulta difícil, al menos para mí, resumir en unas pocas frases todas las sensaciones de un fin de semana pero sí que puedo afirmar que a cualquiera que esté poniendo en duda la necesidad de la política y los políticos en la sociedad de hoy en día le recomendaría que asistiera a unas jornadas como éstas. Poder volver a ver la política como sustrato de unión de todos los aspectos del día a día y como vía de participación, colaboración y solución de los innumerables problemas con los que nos enfrentamos puede ser sin duda tremendamente sano para los ciudadanos de este castigado país. Saber que hay un partido para el que realmente lo primero son los ciudadanos y no los votantes es algo que reconforta al que está acostumbrado a que los políticos actúen por el interés y cuyos actos quedan muchas veces fuera del alcance de la comprensión incluso de aquellos que les votaron.
           Me he traído de Sevilla el compañerismo, la capacidad de trabajo y de debate, el afán constructivo de un proyecto común y, sobre todo, la certeza de que estoy exactamente en el sitio en el que quiero estar.

miércoles, 20 de junio de 2012

THE AMERICAN WAY OF LIFE


Creo que todos compartiremos la idea de que quien sabe manejar la publicidad tiene un gran poder sobre la opinión de la gente.
Pero la publicidad nos llega de múltiples formas, no solo de los spots (a los que yo prefiero llamar anuncios porque creo que reflejan mejor lo que hacen) sino también a través de otros medios.
Corría el lejano año de 1981, cuando estando yo cursando lo que entonces se llamaba séptimo de E.G.B. tenía un profesor que nos decía que el colonialismo sigue existiendo y gozando de muy buena salud, solo que ahora era un colonialismo económico y que su principal arma era la publicidad. Y decía: “dejad que pase un poco tiempo y ya veréis como todo el mundo desayuna cereales”
Realmente tenía razón este profesor (gracias por todo D. Pedro) Además ya nos explicó que el  mejor medio que habían encontrado los norteamericanos para vendernos sus productos era el cine. Todas las películas que nos llegan desde Hollywood nos venden su modo de vida que, ineludiblemente, lleva aparejado el consumir sus productos.
Es curioso ver como aquí, en la vieja Europa, tratamos cada día de parecernos más a los norteamericanos en su forma de vida mientras que ellos no paran de alabar la forma de vida nuestra.
Yo, sinceramente, no envidio su modo de vida. No me gustan sus ciudades, donde para hacer cualquier cosa tienes que coger el coche, con sus barrios especializados, la zona de oficinas, la de residencia, la comercial…. Tampoco me gustan sus productos y hábitos de consumo, en el que todo está programado para durar lo menos posible y quedarse obsoleto en una fecha dictada de antemano.
En cambio este pensamiento mío se ve que no está demasiado extendido entre nuestros gobernantes, que pretenden que nuestras ciudades, por muy pequeñas que sean, se parezcan más a esas ciudades de las series americanas en las que la mejor forma que encuentran los jóvenes de pasar la tarde es ir al centro comercial. En una ciudad como Jaén, de apenas 105.000 habitantes ya tenemos nuestro enorme centro comercial y está aprobada la construcción de otro en las afueras de la ciudad, mientras a nadie parece importarle que las calles se vayan quedando sin tiendas y los locales vacíos abunden por todos sitios. Parece que no nos damos cuenta de lo que el pequeño comercio trae a nuestras ciudades, empezando por el empleo, que suele ser de mejor calidad y mayor duración que en las grandes superficies. El pequeño comercio trae gente a la calle, dándole vida y haciendo con un efecto dominó que otros pequeños comercios sean viables. Da también seguridad, porque no es lo mismo andar por unas calles donde no pasa nadie que hacerlo por unas calles llenas de comercios, en los que la gente entra y sale y cuyas luces de escaparate dan mejor iluminación y sensación de seguridad a los viandantes. Estamos hartos de ver esas imágenes de barrios de las grandes capitales donde a las cinco de la tarde, cuando cierran las oficinas, no pasa ni un alma, y en cambio todo el mundo se agolpa en algún centro comercial, encerrados entre cuatro paredes respirando un aire enrarecido y haciendo compras cuasi compulsivas, porque parece que una vez que estás allí tienes que comprar. Y encima te autoconvences de que has hecho bien porque lo que has comprado te ha salido cinco céntimos más barato, no echándole cuentas al dinero que, en el mejor de los casos, te has gastado en el autobús. Cuando no en gasolina.
Y que decir de los “tenderos”. Esas personas a las que muchas veces conocemos de toda la vida y en cuyos consejos profesionales confiamos. Personas que muchas veces prefieren decirte que no compres algo antes que vendértelo sabiendo que no te va a ir bien para lo que tú le has dicho que lo quieres porque saben que así te sirven mejor, mantienen tu confianza y fidelizan un cliente. Son los que de verdad sostienen la economía de una ciudad o pueblo porque son los que todo lo que venden lo reinvierten en su negocio ya que son los primeros interesados en que la actividad comercial no decaiga.
Por favor, dotemos a nuestras ciudades y pueblos de una red comercial grande y completa, hagamos que nuestros barrios sean comercialmente autosuficientes, promocionemos el comercio de cercanía, evitemos tener que coger el coche hasta para comprar el pan haciendo que nuestra compra sea más sostenible y ambientalmente más limpia. Hagamos, en definitiva, que pasear y comprar por nuestras calles vuelva a ser una actividad agradable y lúdica y no una obligación más a cumplir.
Olvidémonos del american way of life y recuperemos el modo de vida tradicional, tranquilo y sostenible que siempre ha distinguido a los pueblos europeos y que siempre han envidiado desde el otro lado del Atlántico. Que se queden con sus prisas, sus centros comerciales y sus agobios, nosotros nos quedamos con nuestras tiendas de barrio, nuestra tranquilidad, nuestra dieta mediterránea, nuestra siesta, nuestros paseos por el barrio, nuestros……..

lunes, 7 de mayo de 2012

MODOS DE AFRONTAR LA CRISIS


MODOS DE AFRONTAR LA CRISIS
Ante una crisis como la actual cada uno puede afrontarla de manera distinta. Lo que sí está claro es que solo la enfrentamos cuando nos toca directamente, mientras tanto creemos que lo que les pasa a los otros a nosotros no nos va a tocar.
Vemos que la gente está perdiendo su empleo, que los que lo conservan ven reducidos sus derechos como trabajadores, que otros tienen peor suerte y también pierden la casa, la mayoría de las veces como consecuencia de haber perdido el empleo y ver como es  imposible pagar esa hipoteca que el propio banco les dijo que estaba avalada solo con el propio hogar pero que ahora resulta que no vale ni la mitad de lo que le dijeron por lo que tiene que entregarla y además seguir pagando la dichosa hipoteca de un bien que no tienen, sin que nadie le pida al banco responsabilidad por haber consentido esas valoraciones a todas luces desproporcionadas sabiendo, como sabían, que si algún día pasaba esto nadie iba a poder hacer frente a los préstamos.
Además vemos cómo el gobierno incumple una y otra vez sus promesas electorales y claro como nosotros no les votamos pensamos “que se jodan sus votantes, que les han engañado”.
Estamos observando como les quitamos derechos básicos a personas cuyo único delito es intentar buscar una vida mejor y que hay que pensar un momento cómo será su vida en su país cuando se conforman con lo que se conforman aquí, pero a los que no nos ha importado explotar, tanto a ellos como a sus países, cuando nos hemos apropiado de todas sus riquezas convirtiendo su hogar en un páramo en el que vivir es solo esperar.
Vemos claramente como están cerrando las puertas de la universidad a todos aquellos cuyas familias no puedan pagar una millonada para que sus hijos tengan la misma formación que otros, de los que solo se diferencian por haber nacido en una u otra familia pasando por alto el derecho de todo el mundo a buscar un futuro mejor y a tener las mismas oportunidades mediatizadas solo por la capacidad de cada uno.
La única receta que el gobierno parece tener clara es hacernos pagar dos veces por todo: por los medicamentos, que ya pagamos en nuestras cuotas a la Seguridad Social y que tenemos que volver a pagar al llevárnoslos de la farmacia, por las carreteras, construidas con nuestros impuestos y por las que vamos a tener que pagar para poder circular por ellas a la vez que aguantamos los baches de los que más vale no quejarse no vayan a darnos un pico y una pala para que los arreglemos nosotros…
Mientras tanto podemos ver que a todos los que de alguna manera son responsables de la crisis se les trata con extremada cortesía ofreciéndoles amnistías fiscales, usando dinero público para rescatar sus negocios bancarios, destrozando el futuro de millones de personas para contentar a lo que hemos dado en llamar “los mercados” y que no son sino los especuladores y usureros de toda la vida a los que por desgracia nuestros países, tan modernos y poderosos ellos, han entregado toda su independencia económica, solo que ahora no actúan desde una oficinita en el pueblo sino desde estupendos edificios con enormes pantallas que les mantienen informados de lo que pasa en todos los países para saber quién está a punto de ahorcarse pero no para ir a ayudarle, sino para ir a tirarle de los pies. Los mismos que han provocado el caos en el que vivimos y que recibieron grandes cantidades de dinero público para que no se hundieran y que ahora amenazan constantemente a los Estados con dejarlos caer si no cumplen todas su ordenes, y los Estados las cumplen, claro, porque creen que si no lo hacen se hunde el mundo y olvidan una regla de la economía de mercado que dice que tan importante es el que tiene el bien como lo es el posible comprador, si nosotros nos hundimos a ellos se les acaba el chollo.
Y todo esto lo vemos desde la barrera hasta que llega el momento en que nos toca directamente. Pues bien, no se equivoquen, ya hace tiempo que nos toca directamente. Cuando suben las tasas universitarias a la vez que endurecen el sistema de becas, cuando ponen en marcha el copago sanitario y se vanaglorian de no bajar las pensiones pero en cambio hacen que los pensionistas paguen una parte de los medicamentos que necesitan, cuando decretan amnistías fiscales mientras a la vez tratan a cualquier autónomo como a un defraudador en potencia, cuando cortan cualquier subvención a las energías renovables arruinando la posibilidad de independencia energética y haciendo aún más ricas y poderosas a las empresas productoras de energía sucia y contaminante, además de cara, y dejando el paso libre a otros países que sí ven que en esas formas de energía es donde está el futuro… cuando hacen todo eso y más, no olvidemos la promesa del Sr. Rajoy de que cada viernes habrá nuevas medidas de reforma, es a nosotros, es a ti, a quien atacan directamente. No solo a tu futuro y al de los tuyos sino también a nuestro presente, que están convirtiendo en pesadilla de la que además nos quieren convencer de que no hay salida posible nada más que la que ellos nos muestran.
Por todo esto ha llegado el momento de levantar la voz, de movilizarse, de demostrarles que estamos dispuestos a hacer sacrificios, pero no a que nuestros sacrificios solo sirvan para hacer más ricos a unos cuantos. No se trata de no gastar, sino de gastar bien. No se trata de no recortar sino de recortar en aquello que de verdad no hace falta, en aquellos gastos tan inútiles que nos sonrojan con solo pensarlo (aeropuertos sin aviones, coches oficiales para cualquier mindundi de la administración, millones para el ejercito y las confesiones, inversiones en AVE’s que van medio vacíos cuando muchas provincias no tienen ningún servicio ferroviario tradicional…)
A todos nos corresponde la responsabilidad de salir de esta crisis y de cómo será nuestra sociedad cuando lo consigamos. Tenemos que decirle al Gobierno que tiene que gobernar pero con nosotros y para nosotros, no solos y para los mercados.
No pienses que esto no va contigo, todos sufrimos las consecuencias de la crisis y todos sufriremos los resultados de las políticas que se están haciendo para salir de ella. La política y la democracia no es solo votar cada cuatro años, se construye día a día y es nuestra responsabilidad que esto sea así.
Por todo esto solo hay un modo de afrontar la crisis, defendiéndonos de ella y de los que con su excusa quieren arruinarnos pero no para ahora sino para siempre. Somos menos poderosos pero somos muchos más. Sal a la calle, protesta, da soluciones alternativas, defiende a los que más sufren las consecuencias de una crisis que no han provocado, participa. Si no sabes cómo hay partidos políticos, sindicatos, ong’s que sí saben, busca tu sitio y hazte oír, todos somos necesarios.
            Yo lo tengo claro, ¿y tú?

domingo, 15 de enero de 2012

Y LLEGÓ EL AÑO NUEVO

Al final ha ocurrido. Tal y como avanzamos algunos el año 2011 ha terminado. Es más, tal y como decíamos los más osados después ha llegado el 2012.
En fin detrás de esta pequeña nota irónica solo queda que ha llegado el año nuevo y es el momento de ver lo que nos trae. Y lo que nos trae no es precisamente esperanzador. Tenemos nuevo gobierno, que está haciendo lo que ya sabíamos que iba a hacer (lo que hay que hacer, según ellos), en el mundo sigue habiendo auténticas catástrofes humanitarias y nadie hace nada por resolverlas, los "mercados" siguen diciéndole a los gobiernos lo que tienen que hacer y, lo que es peor, éstos siguen haciéndolo. En fin todo sigue más o menos igual que estaba.
El 2011 ha resultado un año duro, difícil y también ¿por qué no decirlo? interesante. Han pasado muchas cosas y muy importantes pero yo me quedaría sin duda con la aparición del movimiento 15M. Ahora les toca decidir el papel que van a tener en la política española y de ello dependerá en gran medida su lugar en el futuro pero desde luego su importancia como removedor de conciencias ha sido y debe seguir siendo aquello por lo que todos les recordaremos.
Sería muy difícil elegir si tuvieramos que pedirle un solo deseo al 2012 pero sin duda lo mejor que nos puede pasar sería recuperar la confianza en nosotros mismos. No la confianza de la que hablan los mercados, ni tampoco la confianza en los gobernantes sino la confianza sin la cual no podremos salir del pozo en el que nos hemos y nos han metido y en el que parecen empeñados en que sigamos por mucho tiempo. Esta confianza, por feo que esté decirlo, está intimamente relacionada con el hecho de tener algunos euros en el bolsillo, los necesarios para no tener que mirar con miedo cada factura que nos llegue o cada nuevo gasto que tengamos que hacer en nuestro día a día. Aquí si que tienen algo que decir nuestros gobernantes puesto que con las políticas de recortes de inversión y de servicios sociales parece muy complicado que podamos conseguir esa confianza. A pesar de que sean ellos mismos los que se empeñan en recordarnos que sin confianza no hay salida siguen cerrando las puertas a las soluciones que podrían aportarla. Yo propongo una simple medida que seguro que revolucionaría el movimiento comercial diario en nuestro país: que todos los precios estuvieran puestos en céntimos, o incluso que hubiera que seguir poniendo su equivalente en pesetas hasta que todos empecemos a entender que 3 euros no son 300 pesetas, y que no podemos seguir comprando eso que "sólo" es un par de euros más caro porque hace unos años no hubiéramos comprado algo que "sólo" hubiera sido 333 pesetas más caro. El precio en centimos nos acercaría más al equivalente en pesetas porque seguimos mirando los precios por unidades, no hay que olvidar lo caros que nos parecían los precios en liras hasta que alguien nos los traducía a pesetas.
De todos modos no hay que desanimarse y ni mucho menos adoptar una actitud de brazos caídos porque la solución está también en nuestras manos. Hay otra forma de hacer las cosas y tenemos que exigir que se hagan. No podemos permitir que las medidas que se adopten sigan beneficiando a una parte ínfima de la población y perjudicando a la inmensa mayoría. Los andaluces tenemos una oportunidad de empezar a cambiar las cosas el próximo 25 de Marzo pero no solo en las urnas está la participación ciudadana sino que tiene que ser algo que ocurra a diario, en la calle.
En fin, estoy seguro de que va a ser un año muy interesante y de que al final, y acuérdense de lo que les digo, llegará el 2013.