sábado, 24 de marzo de 2018

Pequeños gestos que hacen un héroe



Estamos acostumbrados a movilizarnos solo a base de grandes gestos, de fechas señaladas o tragedias mediáticas. Nunca un héroe de Marvel lo fue por salvar a un gato o por defender a un enfermo sin derecho a un tratamiento que le salve la vida, siempre tuvo que salvar al mundo de la destrucción a manos de un monstruo mutante o de un villano de talla mundial.
Y esos no son los héroes. Para mí hay unas personas que cada día se cuelgan la vitola de heroicidad sin hacer grandes alardes y sin apenas darle importancia, luchando por los demás con pequeños gestos que hacen siempre un doble efecto: trasladan comprensión y humanidad y provocan movilización y solidaridad.
Yo tengo la suerte de conocer a uno de estos héroes. Se trata de Miguel Ángel, un jienense que tiene la peregrina y absurda idea de que solidaridad y deporte forman la pareja perfecta.
Ya ves, cualquier cosa, querer mover el mundo sin dinero de por medio. Pufff.
Y lo mejor de todo es que lo consigue.
¿Qué, cómo te has quedado? A que ahora quieres saber más. Claro, eso me pasó a mí.
El caso es que Miguel Ángel tiene una cualidad que no hace más que buscarle problemas, se trata de
Miguel Ángel, "Quixocan", con su inseparable Kenya
un corazón como “la torre de una Catedral”. En ese corazón se le mete igual una niña con una enfermedad de las llamadas raras que un cachorro abandonado, el caso es que una vez que está dentro ya es incapaz no solo de sacarlo sino de quedarse quieto, sin hacer nada al respecto.
Por eso, hace ya algún tiempo decidió dar forma al Proyecto Quixocán, una iniciativa que consiste en aunar deporte y solidaridad para poner el acento en un tema concreto. A este proyecto ha ido sumando a otras personas que colaboran de manera totalmente desinteresada para que pueda seguir adelante, personas contagiadas del entusiasmo de Miguel Ángel y entre las que hay que hacer una mención muy especial para Lola, sin cuyo apoyo logístico nada saldría adelante.
A través de rutas que con el tiempo se han ido alargando y complicando, Quixocán pone sobre la mesa la situación de personas o colectivos provocando la colaboración de todos a los que va tocando con su sonrisa y sus enormes ganas de hacer cosas.
Primero se trató de una ruta por la provincia de Jaén, en bici, para ayudar a Celia, niña con déficit de Factor V. Luego fue una ruta atravesando Andalucía de este a oeste para pedir una mayor inversión en el Plan de lucha contra la diabetes, aprobado y metido en un cajón y que ahora, ¡oh, casualidad!, empieza a moverse y a estar en las agendas políticas. Ahora, en concreto a partir del próximo día 7 de Abril, se trata de cruzar España, desde Jerez hasta Pamplona, para sensibilizar en la lucha contra la enfermedad de Treacher Collins.
A Miguel Ángel y a Lola, todo esto les provoca no pocos calentamientos de cabeza. Tener que entrenar de manera específica, poner en marcha la logística, acordar reuniones para el camino, organizar eventos solidarios…..
Y él no se lleva nada, ni lo pide. No quiere ninguna donación económica, puesto que no lo hace por eso, y solo acepta patrocinios puntuales en equipamiento necesario para la ruta. Solo pretende arrancar compromisos de colaboración económica y de medios, que gestionarán directamente la asociación nacional de Treacher Collíns, en este caso. Miguel Ángel, Quixocán, va en régimen de supervivencia, acompañado por su galga adoptada Kenya, y afirma que todo el esfuerzo está pagado con la sonrisa y el apoyo de la gente, de su gente, de la que le ve como a un héroe.
Siempre está dispuesto a dar una charla, a participar en un acto, a explicar lo que hace, pero siempre desde la modestia, desde la posición de quien cree que en realidad él no es importante y solo actúa como medio transmisor de una realidad apartada y olvidada pero con la que tienen que convivir muchas personas cada día.
Y así, entregado en cuerpo y alma a hacer un poco más felices a quienes le rodean va transcurriendo la vida de Miguel Ángel. Él no busca las causas, son ellas las que se cruzan en su vida. Y una vez dentro ya no salen, porque pasan a formar parte de ella.
Así es como Miguel Ángel se convierte en un héroe, uno de tantos que hacen que el sol brille un día más lejos de los focos mediáticos y de los grandes foros mundiales, pero que sin su participación nada tendría sentido.
Es posible que de muchos de estos héroes jamás lleguemos a saber sus nombres, de otros hablarán unos minutos en la frenética agonía de los medios de nuestra sociedad, pero lo que sí está claro es que para algunas personas son y siempre serán sus héroes.