jueves, 18 de julio de 2019

¿Qué le pasa al comercio de Jaén?



Ahora que con el verano llegan las vacaciones muchos viajaremos a otros pueblos y ciudades, así como mucha gente de fuera vendrá a nuestra ciudad buscando conocer aquellas cosas que diferencian la nuestra de otras.
A menudo solemos hacer rutas monumentales, museísticas y culturales, además de dedicar algún día a conocer el entorno natural tan privilegiado con el que contamos. Pero además es habitual hacer algo más, conocer el comercio local. Pasear por las calles y asomarnos a los escaparates de las tiendas, de grandes cadenas o del pequeño comercio de la ciudad, suele ser una actividad recurrente, estemos donde estemos.
Pero en Jaén, a modo de juego participativo, podríamos ofrecer un entretenimiento a los visitantes: ver quién acumula más locales vacíos en su paseo por la ciudad. Quizá, para ponerlo más difícil, deberíamos hacer ganador a quien vea menos, porque lo de ver muchos es muy fácil.
Pero, la pregunta es ¿sabemos realmente lo que eso significa y lo que acarrea para una ciudad como
Local cerrado en la calle Bernabé Soriano. Foto: Esperanza Calzado.
Jaén?, ¿Somos conscientes de lo que representa el pequeño comercio en la vida de la ciudad?, ¿Podemos, en un contexto de crisis climática, depender de los desplazamientos casi siempre en vehículos privados para cualquier compra que debamos hacer?, ¿Entendemos lo que en términos económicos y de empleo genera el pequeño comercio en Jaén? ¿sabemos lo que supone el cierre continuo de los comercios habituales, más allá de la nostalgia que a todos nos invade cuando cierra uno de los de siempre, de “los de toda la vida”?
Resultaría difícil dar una explicación concreta a quien nos preguntara por la situación del comercio de Jaén, quizá la única totalmente cierta sea la acumulación de razones de todo tipo, pero lo que está claro es que desde ningún ámbito se ha hecho el más mínimo caso a la situación que se ha ido viendo venir y que parecía que no iba con nadie. La adopción de medidas que favorecen a las grandes superficies y la mínima opción lúdica que presenta la ciudad tampoco ayuda a la situación del comercio. Calles sucias, abandono del casco histórico, barrios mal comunicados, tráfico insoportable, inexistencia de rutas peatonales que inviten a pasear.....son algunas de las causas que podemos apuntar.
La apuesta por una supuesta modernidad, representada en las grandes superficies comerciales, ha resultado sin duda una de las causas más definitivas. No es cierto, como alguna vez he oído, que a los pequeños comerciantes nos dé miedo la competencia, al contrario, estamos acostumbrados a competir entre nosotros y con otras ofertas como mercadillos y campañas de descuentos varios a destiempo, pero lo que sí nos da miedo es que nos dejen las calles vacías, que se anime a la gente a coger su coche y se vaya a los centros comerciales donde se convierten en rehenes de una falsa sobreoferta que les/nos hace comprar muchas veces sin ton ni son. Por mi parte puedo decir, sin temor a equivocarme, que el sector comercial de Jaén aplaudiría la llegada de todas esas empresas que a menudo amenazan con no instalarse por nuestras tierras, siempre que lo hicieran en nuestras calles, en el centro y en los barrios, ayudando, así sí, a animar la vida comercial en la ciudad.
Es radicalmente mentira, por otro lado, la promesa de creación de empleo de las grandes superficies. En el mejor de los casos, lo que suele suceder es que el empleo se desplaza desde el pequeño comercio, que tiene que cerrar, o desde otras grandes superficies. Eso sí, en el transcurso ese empleo pierde calidad y prestaciones.
También sufrimos, como en todas las partes del mundo, la competencia de la venta online. Una realidad difícil de combatir puesto que la oferta es inmensa y sin horarios, además de tener una imagen de modernidad que en realidad acarrea el fin de muchos comercios tradicionales, viendo en muchos casos como presumimos de comprar algún artículo con el marchamo de “ecológico” y hacérnoslo traer de miles de kilómetros por medios altamente contaminantes o producidos en países donde no se respetan los más mínimos derechos laborales.
Además, y esto sí es propio nuestro, la inestabilidad política de la ciudad, así como los bandazos en las propuestas lúdicas y de movilidad, han hecho de Jaén un sitio inseguro para invertir, lo que ha llevado a muchos empresarios y autónomos a no decidirse por ampliar la oferta comercial de la ciudad. La peatonalización, por ejemplo, de buena parte del centro de las ciudades es una medida que se puede tomar para ayudar al comercio, además de lo que supone de avance para lograr mejor calidad de vida y ayuda a la salud de todos, pero si se hace como aquí, sin diálogo y con improvisación, resulta totalmente contraproducente y vuelve en su contra incluso a quienes más se beneficiarían de ella. Si queremos que la gente deje su vehículo en casa para ir al centro primero debemos facilitar otra manera de acceder a él. Dar opciones y alternativas antes de que nos veamos en atascos sin fin. Además no ayuda que las zonas peatonalizadas se conviertan en interminables losas de granito, ocupadas además por mesas y sillas de terraza de bar que apenas dejan espacio para pasar.
Hacen falta medidas reales, que se aprecien a pie de calle, en el fomento del alquiler de locales comerciales y la penalización de los locales vacíos por largos periodos de tiempo, ayudas en la contratación de personal, medidas de fomento y conocimiento de los productos de cercanía y de producción local, en definitiva que el comerciante se vea respaldado por las instituciones que tiene más cerca.
El pequeño comercio nos da mucho más que una opción donde comprar. Ofrece seguridad en las calles, unas calles con vida y gente son sin duda unas calles más seguras, empleo de calidad y con personal formado y que aconseja al cliente, reinversión, puesto que la mayoría de los beneficios obtenidos se reinvierten en el ámbito geográfico más cercano puesto que es allí donde el empresario y los trabajadores desarrollan su vida, estabilidad, etc
La apuesta por la compra en el pequeño comercio es la apuesta por una ciudad compacta, basada en la vecindad y la cercanía, donde los barrios se autoabastecen de los productos necesarios para el día a día, no siendo incompatible con compras puntuales en otras opciones de compra, en definitiva es mucho más que dónde compramos el pan o dónde nos vestimos, o incluso dónde vamos al cine, es un modelo de ciudad, nuestro modelo mediterráneo, que nos lleva a tener ciudades más amables y donde merece la pena vivir. En cinco palabras: el Jaén de la gente. 


Publicado en https://lacontradejaen.com/equo-comercio-jaen/ el 13 de Julio de 2019.

viernes, 5 de julio de 2019

PREGUNTAS



Vale, hablemos claro, pensar que el hecho de que gane las elecciones una opción de “izquierdas” va a cambiar las cosas, es un error y una ayuda a quienes de verdad manejan el sistema.
Y, ¿quiénes son los que manejan el sistema? Aquellos que de verdad mandan, por encima de gobiernos e instituciones. Esos que, pase lo que pase, no dejan de ganar miles de millones cada año a costa de lo que sea.
Y, ¿por qué les ayuda creer que algo va a cambiar? Porque dado que no lo hará, les hará ganar resultados en su estrategia general.
Y, ¿cuál es esa estrategia? Esa estrategia, finamente urdida y perfeccionada con el tiempo, no es otra que reducirlo todo a dos máximas:
1.- No existen los ciudadanos, existen los consumidores. Compradores identificables apenas con un número, un dato en una estadística de marketing, a quienes basta con convencer de que su felicidad y su bienestar dependen solo de poseer más cosas. Más que ellos mismos hace algún tiempo y, por supuesto, más que sus vecinos.
2.- Nada de lo que podamos hacer va a cambiar esta realidad, por lo que no merece la pena perder tiempo en ello. Dedícate a vivir lo mejor que puedas, que la vida son dos días, y, como dicen en mi tierra, “el que venga atrás, que arreé
Lamentablemente esto es así y se puede corroborar si echamos la vista atrás, al pasado más inmediato, para descubrir como los márgenes de movimiento de los diferentes gobiernos han sido aquellos que los grandes poderes económicos les han permitido. Lo que a veces se nos ha vendido como un logro o un avance en materias sociales no deja de ser una leve concesión para mantener la inercia y devolver la calma a las masas, que por lo demás no es que revolucionen mucho últimamente, salvo honrosas excepciones.
Por otro lado la segunda de las dos máximas enunciadas más arriba provoca algo más en la ciudadanía, y es la desafección por la política lo que lleva a la alta abstención y el surgimiento de movimientos y partidos extremistas que capitalizan el cabreo general sin aportar nada a cambio, simplemente buscando chivos expiatorios que, si os dais cuenta, en realidad nunca son los verdaderos culpables de la situación. Hacer creer por ejemplo a quien no tiene casi nada que el culpable de su situación es quien tiene aún menos y no quien lleva muchos años acaparándolo todo es sin duda un enorme ejercicio de habilidad, pero una habilidad que conlleva generar odio y discriminación hacia quienes no son sino víctimas iguales del sistema.
Y para esa estrategia solo contemplan dos tipos de elementos: por un lado los que les ayudan a llevarla a cabo, consciente o inconscientemente, y los que ponen de vez en cuando la voz de alarma y remueven las conciencias.
Para ellos términos como “bien común”, “bienestar”, “servicios sociales”, “solidaridad”,
“justicia”…son solo bonitas palabras que ya se encargan ellos de vaciar convenientemente para que pierdan todo el significado que tienen en la boca de la ciudadanía para que cuando lleguen a los oídos de las instituciones no signifiquen nada, precisamente porque significan mucho y deben ser silenciadas.
Todo lo demás son solo objetos explotables de su relación con el mundo, ya sean personas, animales, entornos y hábitats, recursos, etc.
Así que ya sólo queda una pregunta, ¿tú qué vas a ser?

Publicado en Andalucía Información el 12 de Junio de 2019: https://andaluciainformacion.es/andalucia-mas-que-verde/832112/preguntas/